Después de la gran angustia

17 de noviembre. Domingo de la XXXIII semana del tiempo ordinario

Estamos rodeados de relatos apocalípticos que nos introducen la gran angustía en los huesos. Vivimos en tiempos en qu eel miedo a todo nos paraliza y nos roba la esperanza y con ella nos roba la mirada abierta al futro encerrándonos en el presente.

Marcos nos ofrece un texto en el que el centro del mismo es que el Hijo del Hombre vendrá en su gloria. Es una llamada a salir de la gran angustía de las dificultades en las que vivimos y que alimenta esa esparanza que nos hace trascender la vida a la Vida.

Hoy podríamos dar pasos para salir de las grandes angusias compartidas. Se trata de ir fomrulando y atisbando la realidad que nos habla de que otro mundo es posible. Todos nos podemos convertir en apóstoles de la esperanza que necesita nuestra generación. Feliz domingo.

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