13 de marzo. Viernes III de Cuaresma
Hay personas que, en medio del ruido cotidiano, logran dar con lo esencial, y esa capacidad de ver claro en lo fundamental es ya una forma de sabiduría. Todos conocemos a alguien así, capaz de ir al fondo sin rodeos ni artificios.
Un escriba y un maestro se encontraron un día en una conversación que atraviesa los siglos, y juntos nos dicen que todo se sostiene en amar con todo lo que uno es y tiene. No hacen falta grandes gestos ni sacrificios complicados cuando el corazón está en su sitio.
Cuando alguien responde con honestidad y lucidez ante lo que más importa, merece escuchar que ya está cerca de lo mejor que la vida puede ofrecer. Vivamos de manera que también nosotros podamos acercarnos a ese lugar. Feliz jueves.
