4 de febrero. Miércoles de la IV semana del tiempo ordinario
Vivimos tiempos de desconfianza y juicio rápido, donde lo cercano se vuelve sospechoso y lo conocido pierde valor. Las redes amplifican el ruido y, en general, preferimos etiquetar antes que escuchar. En medio de tanta prisa, cuesta reconocer la verdad cuando nace en casa en medio de lo cotidiano
Jesús es alguien que vuelve a los suyos y enseña con hondura, pero es recibido con recelo. Lo cotidiano se convierte en obstáculo y la cercanía impide ver la sabiduría que se ofrece. La incredulidad cierra puertas y limita el bien que podría desplegarse.
Hoy podríamos revisar nuestras resistencias y tratar de abrir espacio a lo que sorprende, incluso cuando viene de lo cercano. Hoy puede ser el tiempo de los intentos para elegir una mirada más humilde y disponible que permita que la vida crezca a nuestro alrededor. Feliz miércoles.
