16 de enero. Viernes de la I semana del tiempo ordinario
Vivimos en un tiempo marcado por heridas abiertas, palabras no dichas y gestos que rompen vínculos. Perdonar parece difícil cuando el daño es real y la memoria pesa.
Sin embargo, seguimos anhelando relaciones donde sea posible volver a empezar.
El relato nos habla de una reconciliación que va más allá de lo visible y que devuelve la dignidad. Cuando alguien es acogido y perdonado, algo profundo se ordena y la vida se recompone. La reconciliación que sana permite levantarse, cargar con la propia historia y retomar el camino.
Hoy se nos invita a dar pasos valientes hacia el encuentro y la reparación. Se trata de ir abriendo espacios donde la confianza y el cuidado mutuo hagan posible sanar aquello que necesita curación. Feliz viernes
