18 de enero. Domingo de la II semana del tiempo ordinario
En medio de estos tiempos oscuros de crisis sociales, conflictos y estupefacción colectiva, buscamos referencias que nos orienten. Hoy más que nunca necesitamos personas capaces de cambiar el curso de la historia con su forma de vivir.
El Evangelio nos presenta a alguien que no se pone en el centro, sino que señala con claridad a otro. Juan habla desde lo que ha visto y vivido, y su palabra nace de la coherencia entre experiencia y verdad. El testimonio se convierte así en puente para que otros descubran un sentido más hondo.
Hoy también nosotros estamos llamados a vivir de tal manera que nuestra vida hable por sí sola. Dando pasos valientes, siendo fieles a lo que creemos justo y cuidando el bien común, es posible que podamos abrir caminos nuevos. Feliz domingo.
