22 de enero. Jueves de la II semana del tiempo ordinario
En una sociedad saturada de mensajes y discursos, la credibilidad se juega en los gestos cotidianos. Observamos con atención si lo que se dice coincide con lo que se hace. La coherencia se ha convertido en un bien escaso y muy valioso.
El Evangelio nos muestra cómo la gente acude movida por lo que Jesús hacía y no solo por lo que decía. Sus acciones de sanación y expulsión de demonios, generan confianza, alivio y esperanza hasta desbordar todos los límites. Incluso frente al intento de otros para ponerle etiquetas, él deja que hablen los hechos.
Hoy recibimos la invitación a cuidar y valorar lo que hacemos porque ahí se construye nuestra autoridad moral. Si nos fijamos, suele ser más de lo que creemos e incluso sin querer nos convertimos en referentes para otras personas. Feliz jueves.
