25 de enero. Domingo de la III semana del tiempo ordinario
Puede parecer que vivimos en tiempos de tinieblas. Muchas personas caminan como a tientas, buscando referencias que orienten decisiones personales y colectivas. En medio de este ruido, crece también el deseo de una luz que ayude a recomponer lo esencial.
El Evangelio lleva a Jesús a Galilea, tierra de gentiles. Desde ese lugar surge una palabra que invita a cambiar la mirada y a ponerse en camino. Todo comienza con gestos sencillos, personas llamadas en su trabajo diario y una vida que se pone al servicio de sanar y enseñar.
También hoy podemos abrirnos a esa luz que no deslumbra, pero orienta. Podríamos intentar descubrir las llamadas a dejar inercias, a cuidar lo que duele y a caminar hacia otro modo de vida más luminoso. Feliz domingo.
