6 de febrero. Viernes de la IV semana del tiempo ordinario
Vivimos rodeados de titulares rápidos, gestos medidos en likes y decisiones tomadas para no desentonar.La apariencia manda y lo profundo incomoda cuando exige detenerse y elegir con responsabilidad. Así, la superficialidad puede volverse cruel cuando evita pensar en las consecuencias humanas.
El Evangelio nos indica cómo la confusión y el miedo al qué dirán acaban imponiéndose a la conciencia. Una promesa hecha para lucirse y un silencio cómplice terminan costando una vida justa. La tragedia nace de la superficialidad de la apariencia sobre lo profundo de hacer lo correcto.
Vivimos en una sociedad cruel en sus frivolidades, que nos hace olvidar lo profundo de la vida. Ahí nos solemos olvidar de las víctimas que generan algunos modos de vida. Hoy, también, podemos elegir profundidad, cuidado y coherencia aunque no den aplausos inmediatos. Feliz viernes.
