7 de febrero. Sábado de la IV semana del tiempo ordinario
Vivimos acelerados entre notificaciones, agendas llenas y una sensación persistente de llegar siempre tarde. La sociedad del cansancio nos empuja a producir sin pausa y a medirnos por lo que hacemos. En medio de ese ruido, el descanso parece un lujo cuando en realidad es una necesidad básica.
El texto bíblico nos recuerda que parar no es huir sino confiar. Descansar abre un espacio donde el tiempo deja de ser enemigo y se vuelve regalo. Desde ahí brota la posibilidad de sentarnos, conversar y compartir la vida con otros.
Hoy sábado puede ser un tiempo para regalarnos pausas que humanizan y relaciones que sostienen. Al elegir descansar juntos, recuperamos la palabra, la escucha y la presencia para seguir haciendo comunidades más humanizadoras. Feliz sábado.
