21 de febrero. Sábado después de Ceniza.
Vivimos tiempos en los que etiquetamos con rapidez y cancelamos con facilidad. Nos movemos en entornos donde la imagen social pesa más que la historia personal. A menudo preferimos la distancia segura antes que el encuentro que incomoda.
El relato presenta a un hombre sentado en su mesa de impuestos que es mirado de otro modo.
Ante una palabra que confía en él, se levanta, deja atrás su antigua vida y celebra con los suyos.
Frente a la crítica de quienes excluyen, Jesús nos hace saber que la vida verdadera comienza cuando alguien se sabe necesitado y es llamado a cambiar.
También nosotros podemos elegir levantar la mirada y abrir espacios de mesa compartida.
Podemos dejar que el encuentro transforme nuestras fronteras y nos haga a todos más humanos. Feliz sábado.
