14 de abril. Martes de la II semana de Pascua
El mundo sigue buscando certezas y el ser humano desconfía de lo que no puede medir, las preguntas sin respuesta inmediata generan ansiedad y parálisis, y sin embargo, las transformaciones más profundas siempre llegan de formas inesperadas.
Nicodemo pregunta con honestidad cómo puede suceder algo que escapa a su comprensión. Jesús le señala el viento como imagen de una vida que se renueva sin que nadie la controle, porque hay una fuerza que actúa desde dentro y lleva al ser humano más allá de sí mismo.
Hoy podríamos tratar de dejarnos sorprender por lo que no cabe en nuestros esquemas habituales. Se trata de abrir la puerta a procesos de cambio que no entendemos desde el principio, pero por la fe accedemos a ese camino de transformación. Feliz martes.
