12 de mayo. Martes de la VI semana de Pascua
Hay despedidas que no son un final, sino una puerta que se abre hacia algo más grande. A veces lo que perdemos en presencia lo ganamos en profundidad, en una compañía que no depende del espacio ni del tiempo. Aprender a soltar lo conocido es una de las formas más valientes de crecer.
Jesús anuncia su marcha a los suyos, que sienten tristeza ante la perspectiva de su ausencia. Sin embargo, les revela que su partida no es abandono, sino condición para que llegue una presencia nueva y más íntima. Esa presencia actuará en el mundo desvelando la verdad sobre lo que realmente importa y lo que realmente daña.
El intento de hoy podría ser saber reconocer en las pérdidas y en los cambios la semilla de algo que todavía no sabemos nombrar. Que no nos quedemos anclados en lo que fue, sino abiertos a lo que puede llegar cuando tenemos el valor de soltar. Feliz martes.
