21 de mayo.Jueves de la VII semana de Pascua
Vivimos un tiempo marcado por la fragmentación, la desconfianza y la dificultad para reconocernos parte de una misma historia. Las diferencias, que podrían enriquecernos, se convierten demasiadas veces en fronteras que nos separan. Necesitamos volver a aprender el arte de unir sin borrar lo que cada persona aporta.
Jesús ora por quienes creerán gracias a la palabra de otros y pide que todos sean uno.
La unidad que desea no nace de la uniformidad, sino del amor compartido que habita y sostiene desde dentro. Su mayor deseo es que esa comunión sea visible y ayude al mundo a reconocer una presencia de amor.
Hoy podríamos cuidar los vínculos que nos unen y reparar aquellos que hemos dejado deteriorarse. No se trata de pensar igual, sino de vivir de tal manera que nadie quede fuera de nuestra mirada. Intentemos construir espacios donde la confianza, la escucha y el cuidado hagan posible una vida más compartida. Feliz jueves.
