19 de mayo. Martes de la VII semana de Pascua
En un mundo obsesionado con los likes y la visibilidad, glorificar suena a algo antiguo y ajeno. Sin embargo, todos sabemos lo que es sentirse reconocidos por alguien que nos valora de verdad. Eso es mucho más poderoso que cualquier métrica de impacto.
Jesús, en vísperas de su muerte, no pide poder ni reconocimiento, sino ser fiel a lo que recibió. Glorificar, para él, es cuidar a quienes le fueron confiados y entregarles lo mejor de sí mismo. Una gloria que no brilla para uno mismo, sino que ilumina a los demás.
Hoy podemos detenernos un momento y preguntarnos a quién estamos cuidando de verdad. Glorificar es estar presentes, dar lo mejor de nosotros en lo cotidiano, sin esperar aplausos. Que este martes sea un día en que nuestra mayor grandeza sea lo que damos. Feliz martes.
