15 de mayo. Viernes de la VI semana de Pascua San Isidro Labrador
Vivimos en un mundo que nos empuja hacia la autonomía extrema y la autosuficiencia. Creemos que podemos con todo solos, que el éxito depende únicamente de nuestro esfuerzo individual. Sin embargo, la experiencia más honda nos revela que el fruto verdadero nace siempre de la conexión.
Jesús se presenta como la vid que sostiene y alimenta a cada uno de sus sarmientos. Sin esa unión vital, ningún sarmiento puede dar fruto por sí mismo, por más que lo intente. Permanecer en él no es dependencia, sino la fuente de toda vida y de toda fecundidad.
Hoy, en la fiesta de San Isidro Labrador, recordemos que la tierra solo da fruto cuando se la cuida con paciencia y con amor. Podríamos intentar ser labradores de paciencia y amor en nuestras vidas. Feliz viernes.
