9 de junio. Martes de la X semana del tiempo ordinario
Vivimos tiempos en que el ruido lo llena todo y la superficialidad amenaza con ganar la partida a lo que de verdad importa. Las redes sociales premian el impacto inmediato sobre la profundidad, y muchas voces se apagan antes de haber dicho algo verdadero. La autenticidad se ha vuelto un bien escaso.
Hay una imagen antigua que sigue siendo sorprendentemente actual, la sal que da sabor y la luz que orienta. No se trata de brillar por brillar, sino de ser en la vida aquello que transforma el entorno sin imponerse. Una ciudad en lo alto del monte no necesita anunciarse; simplemente está ahí, visible para quien quiera mirar.
Hoy podríamos preguntarnos por lo que dejamos a nuestro paso, qué sabor tiene nuestra presencia en la vida de quienes nos rodean. Tratemos de ser personas que aportan, que iluminan sin deslumbrar, que dan sin exigir reconocimiento. Feliz martes.
