16 de agosto, domingo XX del tiempo
Vivimos rodeados de fronteras visibles e invisibles. Entre países, culturas, opiniones o maneras de entender la vida, seguimos decidiendo con demasiada facilidad quién pertenece y quién queda fuera. Y casi siempre son los más vulnerables quienes terminan pagando esas distancias.
El Evangelio de hoy presenta a una mujer cananea que insiste ante Jesús para que cure a su hija. No pertenece al pueblo de Israel, pero su confianza rompe la barrera y termina provocando una respuesta sorprendente de Jesús: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!».
Este domingo podríamos preguntarnos a quién estamos dejando fuera de nuestra mesa. Se trata de escuchar a quien viene de otro lugar, piensa distinto o reclama atención, dignidad o cuidado. Ensanchar un poco nuestra mesa nos puede cambiar la vida. Feliz domingo.
