11 de marzo. Miércoles III de Cuaresma
Vivimos en una época en la que muchas normas y acuerdos parecen frágiles. Cambian rápido las reglas del juego y a veces se instala la idea de que todo es relativo. En medio de esa inestabilidad surge la pregunta sobre qué merece realmente ser tomado en serio.
En el Evangelio, Jesús no habla de destruir lo recibido, sino de llevarlo a su plenitud. La ley no aparece como un peso inútil, sino como un camino que cobra sentido cuando se vive con coherencia. Lo pequeño también cuenta y la fidelidad en lo cotidiano revela la grandeza de una vida.
Quizá hoy podamos detenernos y mirar nuestras propias coherencias. Tal vez sea tiempo de cuidar los pequeños compromisos que sostienen nuestra convivencia y la confianza compartida. Feliz miércoles.
