4 de enero. Domingo II después de Navidad
Estos días, con tanta prisa y tanta incertidumbre, es fácil sentir que el horizonte se nos queda pequeño. Sin embargo, la vida tiene una manera discreta de abrir caminos cuando menos lo esperamos. A veces basta un paso más para descubrir que todavía queda mucho por delante.
En el Evangelio, Jesús no se queda en el primer gesto de fe de Natanael; lo empuja a mirar más lejos. Le dice: «Has de ver cosas mayores», como quien promete que lo mejor no ha terminado, que esto solo empieza. La confianza se vuelve camino y el camino acaba llevándonos a una vida más ancha.
También a nosotros se nos invita a no cerrar la historia demasiado pronto. Podríamos profundizar en la dimensión de la esperanza para dejarnos sorprender por encuentros nuevos y por una bondad que crece a pesar de todo. Feliz lunes.
