Hemos venido a adorarle

6 de enero. Martes. Epifanía del Señor

Vivimos días de prisa y de ruido, con mucha información y poca claridad para elegir.
Entre titulares, pantallas y preocupaciones, buscamos una señal que nos devuelva el rumbo.
Y, aun así, cuando algo brilla de verdad, nos nace la alegría de ponernos en camino.

Unos magos siguen una estrella y llegan a Jerusalén, donde el poder se inquieta y desconfía.
En Belén descubren que el verdadero Rey no domina desde un trono, se deja encontrar en lo pequeño.
Arrodillarse ante el niño los cambia por dentro, entienden que el don más valioso es entregarse ellos mismos.

También nosotros podemos aprender esa adoración de los reyes que no es gesto, sino transformación. Se trata de dejarnos transformar por esa unión que nos cambia y nos da vida nueva. Dejemos que lo esencial (el niño) nos desarme, y elijamos servir en lugar de imponernos. Feliz martes.

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