10 de marzo. Martes III de Cuaresma
Vivimos tiempos en los que las relaciones se rompen con facilidad. Una palabra escrita con enfado, una discusión política o un malentendido pueden convertirse en muros difíciles de derribar. A veces parece más fácil guardar la herida que abrir el camino de la reconciliación.
En el relato del Evangelio, Pedro pregunta hasta cuántas veces hay que perdonar. La respuesta rompe cualquier cálculo humano y propone una medida sin límites. La historia del deudor recuerda que quien ha recibido comprensión está llamado a ofrecerla también a los demás.
Tal vez hoy podamos mirar nuestras relaciones con una nueva amplitud. Podemos elegir no quedar atrapados en la contabilidad de las ofensas y apostar por gestos que reconstruyan vínculos. Feliz martes.
