28 de enero. Miércoles de la III semana del tiempo ordinario. Santo Tomás de Aquino
Vivimos tiempos de prisas, de mensajes que pasan rápido y se olvidan antes de calar.
Entre estímulos, ruido y urgencias, cuesta encontrar hondura y constancia. No todo lo que escuchamos logra echar raíces en la vida cotidiana.
El relato del sembrador habla de una palabra que se ofrece con generosidad y espera acogida.
Según el terreno, esa semilla se pierde, se seca o da fruto abundante. Santo Tomás de Aquino recordó que comprender y vivir lo recibido exige razón, paciencia y un suelo bien trabajado.
Hoy, como comunidad universitaria, recordamos la importancia de cuidar el terreno interior y común. Se trata de abrirnos a escuchar con atención, a pensar con profundidad y a vivir con coherencia. Feliz miércoles.
