14 de junio. Domingo de la XI semana del tiempo ordinario.
Vivimos rodeados de multitudes y, sin embargo, muchas personas se sienten solas.
Hay cansancios que no se ven y abandonos que quedan escondidos entre prisas.
Por eso necesitamos mirarnos con más cuidado y llamarnos por nuestro nombre.
Jesús contempla a la gente cansada y se conmueve ante su desamparo.
No responde desde la distancia, sino llamando a personas concretas para cuidar y sanar.
A cada una la envía con una misión sencilla y exigente, dar gratis lo recibido gratis.
Podríamos aprender a mirar mejor a quienes caminan a nuestro lado. No hace falta resolverlo todo, pero sí ofrecer presencia, escucha y ayuda sincera. Que sepamos cuidar por su nombre a quienes hoy necesitan ser encontrados. Feliz domingo.
