28 de julio, Martes XVII del tiempo ordinario.
Vivimos rodeados de mensajes que alimentan la crispación, el miedo y la desconfianza.
A veces parece que aquello que divide y hace daño crece con mayor rapidez que el bien.
Sin embargo, también germinan silenciosamente muchas semillas de cuidado y esperanza.
Jesús explica que el mundo es un campo en el que conviven la buena semilla y la cizaña.
No nos corresponde condenar precipitadamente, sino cultivar el bien con paciencia y perseverancia. Llegará el momento en que todo lo justo y verdadero brillará como el sol.
Podríamos intentar reconocer las pequeñas luces que aparecen cada día y ayudemos a que puedan crecer. No dejemos que el ruido de lo negativo nos impida valorar a quienes trabajan discretamente por los demás. Feliz martes.
