Un tesoro compartido

30 de julio, Jueves XVII del tiempo ordinario

Vivimos rodeados de novedades que envejecen rápidamente y de tradiciones que a veces repetimos sin comprender. No todo lo nuevo es mejor, ni todo lo antiguo ha perdido su valor.
Necesitamos tiempo y lucidez para reconocer aquello que realmente merece la pena.

Jesús habla de una red que recoge peces de toda clase y de la necesidad de distinguir lo bueno.
Después presenta al discípulo como quien sabe sacar de su tesoro cosas nuevas y antiguas.
La sabiduría consiste en acoger la diversidad, discernir con cuidado y conservar lo que da vida.

Sería bueno que aprendiéramos a mirar nuestro pasado sin nostalgia y el futuro sin ingenuidad. Se trata de saber reunir experiencia y creatividad para responder adecuadamente a los desafíos del presente. Feliz jueves.

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