26 de septiembre, domingo XXVI del tiempo ordinario
Hay quien dice que vivimos una especie de tentación gnóstica, es decir, convertir la fe en ideas, discursos, conocimientos o experiencias interiores que no terminan tocando la realidad. Es un modo más de huir de la realidad que a veces duele.
Jesús nos pone el ejemplo de dos hijos que representan dos modos de responder a la realidad representada en el Padre y en la viña. Uno, al final, se pone manos a la obra, mientras el otro solo dice palabras bonitas. El Evangelio es responder a la historia que vivimos, no comentarla.
Tenemos el reto de abrazar y cargar con la realidad que nos toca vivir. Nos puede dar pereza, seguro que nos surgen resistencias de todo tipo, pero la verdad de la vida sigue esperando nuestras manos. Feliz domingo.
