9 de septiembre, miércoles XXIII del tiempo ordinario
Vivimos aprendiendo que ser feliz consiste en tener seguridad, reconocimiento, bienestar y pocas preocupaciones. Y, sin embargo, sabemos que se puede tener casi todo y seguir sintiendo que algo importante nos falta.
Jesús hoy desconcierta diciendo «bienaventurados los pobres», los que tienen hambre, los que lloran. No elogia el sufrimiento, sino que nos recuerda que Dios mira la realidad desde quienes están abajo y que la felicidad no siempre está donde nosotros la buscamos.
Quizá hoy podamos preguntarnos dónde estamos poniendo nuestra felicidad. Tal vez se encuentre menos en acumular y más en compartir, menos en protegernos y más en abrirnos, menos en tenerlo todo controlado y más en caminar junto a otros. Feliz miércoles.
