30 de septiembre, miércoles XXVI del tiempo ordinario
No es de extrañar que, con nuestras agendas repletas de cositas, nos veamos diciendo: «Déjame primero hacer tal cosa». La multitarea y la sensación de tener que ser productivos a veces nos impiden priorizar porque no distinguimos qué es lo primero.
Jesús con su vida y con sus palabras nos dice que el Reino de Dios es prioritario. Ni las tareas ni otras obligaciones se posponen a la centralidad de la causa de Dios en nuestra historia. El Evangelio debería servir de contraste a nuestro modo de gestionar la agenda y con ello la vida.
Los «déjame primero» nos llenan de muchas tareas y microtareas que nos confunden y nos desbordan. Necesitamos liberarnos de sus urgencias y alinearlas en función de lo que realmente es importante en la vida. Feliz miércoles.
