3 de octubre , sábado XXVI del tiempo ordinario. San Francisco de Borja
En este mundo enfadado con todo, la alegría se convierte en un auténtico oasis vital. En la polarización, en la trinchera, en la batalla cultural, la alegría permanece en una especie de subsuelo que necesita ser revelada.
Los setenta y dos regresan alegres tras su misión. Es la experiencia apostólica de anunciar el Reino que genera auténtica alegría a pesar de las dificultades. Es la experiencia colectiva de ser enviados por JEsús y que Él a su vez ora por ellos, como lo hace por nosotros.
Hoy en San Francisco de Borja, alguien que cambió su plan de vida por otro para seguir a Jesús. Le tocó vivir tiempos no fáciles, pero fundamentales para el desarrollo de la Compañía en su historia. Feliz sábado.
