10 de octubre sábado XXVI del tiempo ordinario
Vivimos de manera tan virtual que a veces se nos olvida la dimensión material. Todos hemos nacido de nuestras madres, hemos estado en sus vientres y nos hemos alimentado de sus pechos. Lo que somos es gracias a ellas.
Jesús, el Hijo del Hombre, es también hijo de María. Estuvo en su vientre, se alimentó de sus pechos, pero hizo su propio camino y, como tal, nos lo mostró como palabra de Dios. En Jesús vemos la humanidad y la divinidad al mismo tiempo.
Hoy podríamos intentar reconocer lo importante de la biología en nuestra vida. Creo que es un error decir que tenemos cuerpo y deberíamos reconocer que también somos cuerpo. Es una invitación a vivir de manera pacífica nuestra dimensión biológica con nuestra dimensión espiritual. Feliz sábado.
