Todos a una empezaron a excusarse.

3 de noviembre, martes de la XXXI semana del tiempo ordinario

Muchas veces la excusa es la que rige nuestra vida. Encontramos razones aparentes para no acudir a las llamadas de la vida propia y compartida. En el ajetreo y en la velocidad en la que vivimos, lo importante se excusa desde lo accesorio.

El Reino de Dios es una invitación a valorar en qué ponemos nuestro empeño. Nuestras pequeñas cosas se adelantan a la gran causa de Dios, que es el Evangelio. Jesús nos invita al banquete de la vida, pero siempre creemos que hay otra cosa antes.

Hoy estaría bien que miráramos cuáles son nuestras razones-excusas para escondernos de algunas cosas de la vida e incluso de algunas de las llamadas de los vulnerables. Feliz martes.

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