7 de mayo. Jueves de la V semana de Pascua
La vida contemporánea nos ofrece infinitas promesas de felicidad efímera. Corremos tras el siguiente logro, la próxima experiencia, el nuevo estímulo. Sin embargo, la plenitud que buscamos parece siempre escaparse entre los dedos.
Hay una alegría que no depende de las circunstancias externas ni del éxito momentáneo. Es la que nace de saberse amados y de amar a su vez con generosidad y constancia. Esa alegría, enraizada en el vínculo profundo con los demás, tiene la vocación de ser plena.
Hoy podríamos preguntarnos dónde encontramos alegría verdadera en la vida. Normalmente es en las que el vínculo, la amistad, y el amor se hacen presentes. Tratemos de buscarlo para que nuestra alegría sea compartida y plena Feliz jueves.
