3 de abril, Jueves de la IV semana de Cuaresma
En un mundo donde las apariencias y la autopromoción ganan terreno, donde parece que quien más ruido hace tiene la razón, nos cuesta reconocer lo auténtico. Valoramos más lo inmediato que lo verdadero. Y, en medio del ruido, muchas veces se apagan las voces que arden con luz propia.
Jesús nos recuerda que no basta con estudiar, analizar o conocer. Él es la Palabra viva, el enviado del Padre, y nuestras obras son el verdadero testimonio de fe. Creer no es solo asentir con la mente, sino dejar que la luz transforme la vida desde dentro.
Necesitamos ser buscadores sinceros de la verdad, y no de la gloria vacía. Frente a las luces pasajeras que nos pueden deslumbrar, necesitamos mirar hacia la vida con fundamento. Se trata de abrir el corazón y la mente para resituar lo que haga falta. Feliz jueves.
