3 de enero, viernes. Feria del Tiempo de Navidad.
En el origen de la Compañía de Jesús hay algo muy sencillo y muy hondo, un puñado de compañeros de Ignacio que eligieron un nombre para recordar a Quién querían poner en el centro. Con el paso del tiempo, vivimos rodeados de palabras rápidas, etiquetas y relatos que cambian según sopla el viento. Por eso nos viene bien volver a los nombres que nos sostienen y a la historia que nos da raíz.
El evangelio nos presenta a una familia que, con normalidad y ternura, cumple lo que su tradición le pide. Al niño le ponen por nombre Jesús y lo llevan a Jerusalén para presentarlo, como primogénito, en el corazón de su pueblo.Ese gesto humilde dice mucho, una vida se recibe, se nombra y se ofrece para un camino que se irá aclarando.
Acojamos lo que somos, sin prisas, y cuidemos los vínculos que nos hacen familia. Que en la Compañía de Jesús, sus miembros y amigos, sepamos reconocernos en una misma misión, con gratitud y alegría. Feliz sábado.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
Mt 1, 21
2, 21-24
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar
al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había
llamado el ángel antes de su concepción.
Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la
ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,
de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón
primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la
oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos
pichones».