15 de febrero. Domingo de la VI semana del tiempo ordinario.
Vivimos en una sociedad saturada de palabras, promesas y declaraciones que cambian según el viento. La información circula rápido, pero a esa velocidad la claridad y la confianza flojean. En medio de tanta confusión, buscamos voces que suenen auténticas y coherentes.
El Evangelio propone una justicia que nace de dentro y supera el mero cumplimiento externo.
No basta evitar el mal visible, es necesario cuidar el corazón que lo engendra. Y por eso se nos invita a una palabra limpia y sencilla, que sea sí cuando es sí y no cuando es no.
Hoy podríamos intentar que nuestro modo de hablar sea sencillo. Que no aporte más ruido a la conversación general y que responda con entereza a las cuestiones y retos que se nso plantean en la vida. Feliz domingo.
