14 de enero. Miércoles de la I semana del tiempo ordinario
Vivimos días marcados por la prisa, la saturación de estímulos y la sensación de que siempre llegamos tarde a todo. Nos volcamos en responder a lo urgente mientras lo importante queda en segundo plano. En medio de agendas llenas, crece el deseo de que lo cotidiano tenga un sentido más hondo.
Marcos nos muestra una jornada intensa en la que Jesús cura, acompaña y se deja tocar por el dolor concreto de las personas. No se queda atrapado en el éxito ni en la demanda, sino que se retira, toma distancia y vuelve a salir. Su modo de actuar une cercanía, cuidado y movimiento, porque sanar y anunciar forman parte de una misma misión.
También nosotros estamos llamados a salir de la comodidad y a no instalarnos en lo que ya funciona. Nos toca cuidar lo cercano sin perder el horizonte más amplio, combinando acción y silencio. Feliz miércoles.
