5 de marzo. Jueves II de Cuaresma
Vivimos tiempos en los que los conflictos armados vuelven a ocupar titulares y discursos públicos. La violencia aparece demasiadas veces como un camino rápido para defender intereses o imponer poder. Cuando el beneficio propio se vuelve absoluto, la vida ajena parece perder valor.
La parábola de la viña describe esa misma lógica. Los labradores reciben una tierra que no es suya y, cuando llega el momento de responder con frutos, reaccionan con violencia hasta matar al hijo del dueño. La historia muestra cómo la ambición y el miedo pueden llevar a destruir incluso aquello que debía ser cuidado.
Tal vez nos convenga detenernos y preguntarnos qué mundo estamos construyendo con nuestras decisiones. Podemos elegir caminos que no se apoyen en la fuerza ni en la eliminación del otro. Podemos cuidar lo que hemos recibido y hacerlo fructificar para todos. Feliz viernes.
