2 de mayo. Sábado de la IV semana de Pascua. San Atanasio.
Hay quienes pasan la vida buscando respuestas en horizontes lejanos mientras las tienen delante de los ojos sin reconocerlas. La urgencia de certezas nos hace ciegos a lo que ya está presente.
Felipe pregunta por el Padre y Jesús le señala lo que ya han compartido juntos. Lo divino no se oculta tras un velo misterioso sino que habita en cada encuentro verdadero. Quien cree puede hacer grandes obras, porque no actúa desde su propio poder sino desde una fuente mayor.
Hoy, como Atanasio defendió en Nicea que lo esencial no se ve sino que se vive, nosotros también podemos dejar de buscar lejos lo que ya camina con nosotros. Abramos los ojos a esas presencias que nos sostienen y nos animan. Feliz sábado
