1 de mayo. Viernes de la IV semana de Pascua.
Vivimos tiempos en que la pregunta de muchos es la misma: no sabemos adónde vamos ni qué nos espera mañana. La incertidumbre se ha instalado como compañera cotidiana, en lo personal, en lo colectivo, en lo global.
Tomás se atrevió a decir en voz alta lo que los demás callaban: no sabemos el camino, no entendemos hacia dónde vamos. Y precisamente esa pregunta sincera fue la que recibió la respuesta más honda de todo el evangelio.
Hoy podríamos intentar hacer de Tomás y hacer las preguntas que llevamos dentro sin haberlas formulado todavía. Reconocer que no sabemos el camino es el primer paso para ponernos a buscarlo juntos. Hoy es primero de mayo, un día en el que nos unimos a las preguntas e incertidumbres de todos los trabjadores. Feliz viernes.
