1 de julio, miércoles de la XIII semana del tiempo ordinario.
Hay heridas que una sociedad prefiere no mirar de frente. Apartamos lo que incomoda y dejamos ciertos caminos abandonados. A veces el miedo termina decidiendo quién puede formar parte de la vida común.
Jesús se acerca allí donde nadie se atreve a pasar. Libera a quienes vivían atrapados entre violencia, aislamiento y muerte. Pero el pueblo, incapaz de asumir el cambio, prefiere que se marche.
Hoy podríamos preguntarnos qué personas o situaciones seguimos dejando fuera. Se trata de intentar abrir caminos donde antes solo había miedo y distancia. Necesitamos construir espacios donde la vida recuperada valga más que nuestras seguridades. Feliz miércoles.
