Que nada se pierda

17 de abril. Viernes de la II semana de Pascua

En un mundo donde acumulamos sin medida y desechamos con rapidez, crece la sensación de que muchas cosas se pierden sin sentido. Alimentos, oportunidades y hasta personas quedan al margen en la cultura del descarte.

El evangelista nos muestra a una multitud con hambre y una respuesta que nace de lo poco compartido. Lo que parecía insuficiente se convierte en abundancia cuando se pone en común y se organiza con cuidado. Y al final queda una consigna clara, recoger lo que sobra para que nada se pierda.

Quizá estamos llamados a mirar de otra manera lo que tenemos entre manos y a reconocer su valor. Podemos aprender a cuidar, a compartir y a evitar que lo valioso se pierda para no dejar a nadie atrás. Feliz viernes.

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