16 de mayo. Sábadp de la VI semana de Pascua
La vida nos pide a veces más de lo que podemos dar, y en esos momentos nos asalta la sensación de que nadie escucha nuestras peticiones más hondas. Tantas veces callamos lo que necesitamos por miedo a pedir demasiado o a parecer débiles ante los demás.
Jesús les dice a los suyos que pidan, que no se queden con las manos vacías por no haberlo intentado. Les promete que el Padre los quiere directamente, sin rodeos ni intermediarios, porque los conoce y los aprecia. La alegría completa no viene de tenerlo todo resuelto, sino de saber que uno no está solo en lo que desea.
Hoy podríamos nombrar en voz alta lo que verdaderamente necesitamos, sin disculpas ni rodeos. Dejemos de esperar el momento perfecto para pedir y confiemos en aquellos y Aquel que nos acompaña. Feliz sábado.
