5 de julio, domingo de la XIV semana del tiempo ordinario.
Vivimos demasiado pendientes de lo que falta, de lo que no salió bien o de lo que todavía no hemos conseguido. La queja encuentra fácilmente un lugar en nuestras conversaciones y acaba ocupando también nuestra mirada.Quizá agradecer sea una forma sencilla y profunda de aprender a vivir de otra manera.
Jesús comienza dando gracias y descubre que son los pequeños quienes mejor entienden lo esencial de la vida. Después se acerca a quienes están cansados y agobiados y les ofrece descanso, mansedumbre y una carga más ligera. El agradecimiento no elimina los problemas, pero puede cambiar la manera de llevarlos.
Hoy podríamos reconocer todo aquello que recibimos sin apenas darnos cuenta. Intentemos mirar con más agradecimiento a las personas, los momentos y las pequeñas cosas que de nuestra vida. Quizá descubramos que, incluso en medio del cansancio, siempre queda algún motivo para dar gracias. Feliz domingo.
