19 de agosto, miércoles XX del tiempo ordinario.
Nos comparamos mucho más de lo que pensamos. Miramos lo que otros tienen, lo que consiguen o las oportunidades que reciben y enseguida empezamos a hacer cuentas. Y a veces lo que realmente nos molesta no es tener poco, sino descubrir que a otro le ha ido mejor.
En el Evangelio de hoy, unos trabajadores llegan a la viña a primera hora y otros casi al final del día, pero todos reciben lo mismo. Los primeros protestan porque sienten que aquello no es justo. Jesús nos coloca así ante una pregunta muy humana, por qué nos cuesta tanto aceptar que alguien reciba algo gratuitamente.
Quizá hoy podamos dejar de mirar tanto lo que reciben los demás y valorar un poco más lo que tenemos entre manos. Alegrarnos sinceramente cuando a alguien le va bien también nos hace más libres. La vida se disfruta mucho más cuando dejamos de vivirla como una competición. Feliz miércoles.
