15 de julio, miércoles de la XVI semana del tiempo ordinario
Vivimos rodeados de imágenes de Dios muy distintas, algunas lejanas, exigentes o incluso amenazadoras. No siempre resulta fácil descubrir qué rostro se esconde detrás de tantas palabras y representaciones.
Jesús afirma que nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien él se lo quiera revelar.
Conocer al Padre es contemplar en Jesús un amor que acoge, sostiene, perdona y nunca abandona. En su forma de vivir descubrimos que Dios no permanece distante, sino que sale continuamente a nuestro encuentro.
Hoy podríamos dejarnos transformar por esa manera de mirar y cuidar que tiene el Padre con nosotros. Se trata de dar un paso más para conocerlo y reconocerlo en nuestro cada día. En el Padre solemos reconocer a los hermanos. Feliz miércoles.
