30 de agosto, domingo XXII del tiempo ordinario.
Vivimos rodeados de mensajes que nos invitan a ganar, crecer, acumular y llegar más lejos. Como si una vida valiera por lo que conseguimos, poseemos o podemos mostrar. Pero quizá algunas de las cosas verdaderamente importantes no se pueden medir así.
Jesús hace hoy una pregunta incómoda: «¿De qué le servirá a una persona ganar el mundo entero si pierde su vida?». Seguirle supone aprender a perder algo de nosotros mismos, renunciar a tener siempre la razón y descubrir que hay ganancias que, en realidad, nos hacen más pobres.
Podríamos preguntarnos qué estamos intentando ganar y qué estamos perdiendo por el camino. Tal vez vivir mejor tenga menos que ver con acumular y más con cuidar vínculos, compartir tiempo, aliviar cargas y dejar espacio para los demás. Porque no todo lo que ganamos merece la pena. Feliz domingo.
