28 de agosto, viernes XXI del tiempo ordinario. San Agustín
Aunque maormente estemos de vacaciones, hay temporadas en las que vamos gastando nuestras reservas casi sin darnos cuenta. El cansancio, las prisas, las preocupaciones o la rutina pueden ir apagando poco a poco aquello que un día nos ilusionaba y daba sentido a nuestra vida.
Jesús habla hoy de unas jóvenes que esperan con sus lámparas encendidas. Todas se cansan y todas se duermen, pero algunas han guardado aceite suficiente para cuando llegue el momento. Tal vez la cuestión no sea estar siempre despiertos, sino cuidar aquello que mantiene encendida nuestra luz.
Hoy podríamos mirar qué alimenta nuestra lámpara y qué la está consumiendo. Necesitamos cuidar las relaciones, los sueños, los momentos de silencio y todo aquello que nos ayuda a vivir con más hondura. Porque nadie puede improvisar una vida llena de luz cuando llega la oscuridad. Feliz viernes.
