16 de septiembre, miércoles XXIV del tiempo ordinario
Vivimos en una sociedad insaciable, siempre buscando más experiencias, más consumo y más reconocimiento. Y, sin embargo, tanta abundancia no parece hacernos necesariamente más felices. Cuanto más tenemos, más fácilmente sentimos que todavía nos falta algo.
Jesús retrata hoy esa insatisfacción que siempre encuentra un motivo para rechazar.
Juan resulta demasiado austero y Jesús demasiado cercano, de modo que nada basta.
Cuando nada nos satisface, quizá el problema esté también en nuestra manera de mirar.
Podemos detenernos, agradecer lo que tenemos y distinguir entre deseo y necesidad.
Intentemos vivir con más sencillez y menos ansiedad por acumular experiencias.
Tal vez una vida menos insaciable pueda ser también una vida más feliz. Feliz miércoles.
