26 de agosto, miércoles XXI del tiempo ordinario
Vivimos en un mundo donde resulta fácil cuidar la imagen. Mostramos nuestra mejor cara, elegimos lo que enseñamos y aprendemos a parecer felices, seguros y coherentes. Pero detrás de muchas apariencias hay también heridas, contradicciones y zonas que preferimos esconder.
Jesús utiliza hoy una imagen muy dura, la de los sepulcros blanqueados, hermosos por fuera pero deteriorados por dentro. Su crítica no va contra nuestras fragilidades, sino contra la hipocresía de preocuparnos más por parecer buenos que por intentar vivir con verdad.
Quizá hoy podamos preocuparnos un poco menos por la fachada y un poco más por lo que llevamos dentro. Reconocer nuestras contradicciones, cuidar nuestras relaciones y procurar que lo que hacemos se parezca cada vez más a lo que decimos. Feliz miércoles.
