9 de octubre viernes XXVI del tiempo ordinario
Vivimos en tiempos de muchos demonios: el demonio de la avaricia, el del egoísmo, el de las dependencias, el de la violencia,… Son demonios que nos complican mucho la vida y hacen que seamos más infelices.
Jesús expulsa demonios. La discusión viene sobre el poder de Jesús para echar demonios, pero no sobre el hecho de echar demonios. Vivir el Evangelio y el Reino de Dios es aplicarse en sus capacidades de exorcización para echar los demonios de la gente.
Nosotros podemos tener nuestros grandes y pequeños demonios. Necesitamos combatirlos para que no se apoderen de la vida compartida y la compliquen más de lo que ya es. Necesitamos de la ayuda mutua para ir sosteniéndonos en los distintos caminos de la vida. Feliz viernes.
